El bahiense Rodrigo Palacio cumplió +200 partidos en el fútbol italiano. Fue esta tarde en la victoria de su equipo el Inter 3 a 1 sobre el Palermo, por una nueva jornada de la Serie A.
Se me parte el corazón cuando no te puedo ver, ponga huevo Bella Vista que tenemos que ascender...
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15 feb 2015
24 jun 2014
Sintesis del 3 a 2
Nada que envidiarle al Mundial de Brasil que se está desarrollando.
Acá, en el fútbol nuestro, también se pueden ver encuentros de nivel
superlativo y de alto voltaje emocional.
Así que si usted, amigo lector, se perdió el 4-2 de Argelia sobre Corea del Sur, y eligió ir a la Loma a ver Bella Vista-Comercial, créame que salió ganando.
Fue un partidazo. Y no porque hubo cinco goles y terminó 3-2 a favor del albiverde, sino porque fue uno de esos enfrentamientos donde el resultado pudo haber sido cualquiera. Ambos equipos arriesgaron el pellejo por ganarlo, en las dos áreas pasó de todo y el desnivel en el tanteador se produjo a los 48 minutos del complemento, etapa donde el dueño de casa dio vuelta un trámite que en el segmento inicial le había sido muy desfavorable.
Pero no nos quedemos sólo con eso. El árbitro Daniel Ramundo, que no dirigió con la excelencia y la claridad conceptual de otros cotejos (polémicas, ver aparte), mostró 16 amarillas, dos rojas y por momentos permitió que los violentos le ganen al reglamento.
Aunque el mérito de oro fue del conjunto gallego. Puede ir perdiendo 10-0, pero no le importa, su corazón, siempre, es más grande que cualquier desventaja.
Ayer, en el entretiempo reseteó su memoria, cambió la batería, tiró las pilas sulfatadas, tomó un té de tilo o un ansiolítico para calmar los nervios y salió con otra energía espiritual al complemento. Y en un minuto hizo todo lo que no había podido en los 45 iniciales. A los 11, Torman dijo “estamos vivos” con un cabezazo abajo del arco y a los 12, Ponce le dio una manito al local, esa misma mano que despegó de su cuerpo para acomodar el balón en el centro de su propia área cuando lo apuraban Salgado y Lucas Martínez.
El 2-2 alegró al local, por supuesto, pero no lo conformó en lo más mínimo. Siguió manejando la pelota, atacó con todo lo que tenía para atacar, se acordó que la visita le había perdonado la vida en la primera parte y lo arrinconó contra su valla para asesinarlo sin piedad y a sangre fría.
Pero recién le acertó el tiro mortal en el tercer minuto de descuento y porque Gabino Belleggia, habilitado, fue más pescador que todos los whitenses para mandar a la red el rebote que devolvió el travesaño después de un derechazo de Quique Gutiérrez.
Sí, los de Silvio Mosconi, de rebote y por la ventana, se metieron entre los cuatro de arriba. Pero si de algo tiene que estar orgulloso el hincha gallego, es que si sufre, goza, rezonga o se alegra, es por un equipo con un corazón más grande que todo el barrio Bella Vista.
Así que si usted, amigo lector, se perdió el 4-2 de Argelia sobre Corea del Sur, y eligió ir a la Loma a ver Bella Vista-Comercial, créame que salió ganando.
Fue un partidazo. Y no porque hubo cinco goles y terminó 3-2 a favor del albiverde, sino porque fue uno de esos enfrentamientos donde el resultado pudo haber sido cualquiera. Ambos equipos arriesgaron el pellejo por ganarlo, en las dos áreas pasó de todo y el desnivel en el tanteador se produjo a los 48 minutos del complemento, etapa donde el dueño de casa dio vuelta un trámite que en el segmento inicial le había sido muy desfavorable.
Pero no nos quedemos sólo con eso. El árbitro Daniel Ramundo, que no dirigió con la excelencia y la claridad conceptual de otros cotejos (polémicas, ver aparte), mostró 16 amarillas, dos rojas y por momentos permitió que los violentos le ganen al reglamento.
Aunque el mérito de oro fue del conjunto gallego. Puede ir perdiendo 10-0, pero no le importa, su corazón, siempre, es más grande que cualquier desventaja.
Ayer, en el entretiempo reseteó su memoria, cambió la batería, tiró las pilas sulfatadas, tomó un té de tilo o un ansiolítico para calmar los nervios y salió con otra energía espiritual al complemento. Y en un minuto hizo todo lo que no había podido en los 45 iniciales. A los 11, Torman dijo “estamos vivos” con un cabezazo abajo del arco y a los 12, Ponce le dio una manito al local, esa misma mano que despegó de su cuerpo para acomodar el balón en el centro de su propia área cuando lo apuraban Salgado y Lucas Martínez.
El 2-2 alegró al local, por supuesto, pero no lo conformó en lo más mínimo. Siguió manejando la pelota, atacó con todo lo que tenía para atacar, se acordó que la visita le había perdonado la vida en la primera parte y lo arrinconó contra su valla para asesinarlo sin piedad y a sangre fría.
Pero recién le acertó el tiro mortal en el tercer minuto de descuento y porque Gabino Belleggia, habilitado, fue más pescador que todos los whitenses para mandar a la red el rebote que devolvió el travesaño después de un derechazo de Quique Gutiérrez.
Sí, los de Silvio Mosconi, de rebote y por la ventana, se metieron entre los cuatro de arriba. Pero si de algo tiene que estar orgulloso el hincha gallego, es que si sufre, goza, rezonga o se alegra, es por un equipo con un corazón más grande que todo el barrio Bella Vista.
18 jun 2014
El semillero argentino
¿Dónde se formaron los 23 mundialistas de la Selección argentina que juegan el Mundial de Brasil?
River es el que más aportó: cuatro jugadores; detrás vienen Estudiantes de La Plata y Newell´s con tres cada uno. San Lorenzo aportó dos, y después se reparten entre Racing, Independiente, Boca, Huracán, Deportivo Morón, Vélez, Godoy Cruz y Argentinos.
Hay tres casos especiales: Lionel Messi, Ezequiel Lavezzi y Rodrigo Palacio.
Palacio se inició en Bella Vista de Bahía Blanca, donde hizo inferiores y llegó a jugar el torneo Argentino B. Un empresario de Tres Arroyos (Roberto Bottino) compró su pase y lo llevó a Huracán de esa ciudad para jugar en la B Nacional.
Messi jugó hasta los 12 años en las divisiones infantiles y de Newell´s: fue fichado en la Asociación Rosarina en 1994 cuando estaba a punto de cumplir 7 años, y según los registros oficiales metió 234 goles en seis años. Pero las divisiones inferiores las realizó en el Barcelona de España desde el 2000(Infantil B y A, Cadete A, Barcelona C y Barcelona B)
Lavezzi, en tanto, solo hizo divisiones inferiores en el club Coronel Aguirre de Villa Gobernador Gálvez. Pasó por Rosario Central y lo dejaron libre. También estuvo en Boca cinco meses, pero no llegó a ser fichado y se fue después de una discusión con Bernardo Griffa (coordinaror de las inferiores). Entonces firmó con Estudiantes de Caseros y empezó su carrera como profesional en la B Metropolitana con 17 años.
Fuente: http://tn.com.ar/deportes/esencial/el-semillero-argentino-donde-se-formaron-los-23-mundialistas_503866
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